Chaves

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"Andar y contar es mi oficio"

miércoles, 1 de julio de 2015

Historias mínimas

Sin duda, la actividad del Programa de Creatividad Literaria desarrollada con mayor éxito en el IES Chaves Nogales ha sido la de "Historias mínimas": aprovechando la convocatoria para el IV Certamente de Microrrelatos del centro e integrándola con el estudio de la unidad dedicada a la narración en los diferentes cursos de 2º, suministramos gran cantidad de microrrelatos que pudieran servir de modelos diferentes a la hora de encarar la creación artística. 
El resultado, sin duda, ha superado nuestras expectativas. Ofrecemos a continuación una muestra de los microrrelatos realizados por el alumnado:

Quiero seguir siendo yo (Lucía García. 2ºF)
El genio de la lámpara se le apareció a un hombre sin deseos.

La muñeca (Marta Carrasco. 2º F)
Y la muñeca desesperada seguía buscando a la niña.

Otro día más a la sombra (Lorena Monfort. 2ºF)
Día tras día me levanto sin ganas, pensando que todo es siempre igual. Aquí siempre hacemos lo mismo. Unos días nos sacan fuera a hacer ejercicio, dando vueltas alrededor del edificio, como si eso sirviera de algo, pero la mayor parte del tiempo, nos tienen encerrados mirando las horas pasar. A veces, y con suerte, nos dejan salir a la calle, pero en esa escasa media hora apenas da para tomar una bocanada de aire fresco. Cuando te quieres dar cuenta, te han devuelto al interior. ¿Gente como yo? Hay mucha: unos más callados, otros que buscan bronca... Ah, sí, también están los que le hacen la pelota a los guardianes. Una vida así es muy aburrida, claro, que de vez en cuando, alguno de  nosotros arma un follón, añadiéndole una pequeña alegría al día. Una vez más vuelvo a este lugar con mi compañera. Hoy a primera hora, Lengua.

Esperanza (Sergio Redondo. 2ºF) 
En la oscura noche, una estrella fugaz esperaba a algún niño para pedirle un deseo.

Dolor de garganta (Rosa Mª Gómez 3ºE)
Cuanto más comía, más le dolía la garganta

El apocalipsis (Javier Cavero. 2ºB)
Juan miraba al frente, incapaz de apartar la mirada de lo que estaba ocurriendo. Ante sus ojos sólo se extendía un paisaje desolador. Los edificios se derrumbaban, en el suelo había agujeros que escupían fuego. La gente huía desesperada por salvar su vida. Los cadáveres de las personas que habían muerto intentando salvarse se encontraban a su alrededor. Era el final de la vida en la Tierra.. En medio de aquel caos nadie podía hacer nada. Al salir del cine, Juan pensó que la película había sido alucinante.

BOOM (Laura Morillo. 3ºD)
Se vende gel de granada. Perfecto para gente explosiva.

La cruda realidad (Javier Cavero. 2ºB)
Creyó que estaba dormido hasta que notó a un gusano comiéndose su oreja.

La sirena (María Rodríguez Domínguez. 3º A)
Y la sirena nunca volvió a caminar. 
Locura (Félix Arévalo  Ruiz. 3º A)
Locura: se dice del conocimiento de la injusta verdad.

Límites. (Elisa Casado Benítez.  3º A)
Cuando el beso comienza, el sueño termina. 

La chispa de la muerte (María Conde Reyes. 3º A)
La Coca-Cola es el agua vestida de luto. 
Eco (Ángela Martínez García. 3ºC)
Grité tan alto que nadie escuchó nada.

La cuenta atrás (Esther Jiménez Expósito. 3º E)
Recuerdo a cada instante que, desde que nací, me estoy muriendo.

Destilación (Ángela Buzón Piña. 3ºC)
Destiló su biblioteca hasta obtener un preciado brebaje de cuentos condensados. Cada noche le daba una cucharada a su nieto antes de dormir. 

El estrellato (Maite Aguilar. 3º B)
Él pensó que podría conseguir éxito sin mover ni un sólo dedo, pero los hechos le devolvieron a la aplastante realidad, el único lugar donde pudo encontrar el éxito antes que el trabajo, fue en el diccionario, si me apuras, hasta para esto tuvo que moverlo.

El destino. (Miguel Ángel López. 3º B)
Trataba de evitarla, pero era su destino. No podía luchar contra su futuro. Una noche apenas sin darse cuenta, ella vino y a él se le desvaneció su alma.

Todavía es tarde. (Alba Fernández. 3º B)
"Cuando ella se enamoró, ya tenía el corazón roto".

Angustia. (Nuria Bernal. 3º B)
Intenté acompasar mi calmada respiración con el clima que requería el momento. Mis piernas tampoco respondían. No sabía qué hacer ni dónde ir. Estaba completamente perdido en aquel añejo y húmedo callejón; aunque lo merecía. Había sido el culpable de muchas muertes.
Estaba solo, no me quedaba nadie. Mi familia ya no era ni un ápice de lo que era cuando nací; sólo individuos, como el que me seguía empuñando una pistola. Sabía que tenía que morir en algún momento, pero nunca imaginé que fuese así. 
Me giré cerciorándome de que no había salida posible, tarde o temprano me alcanzaría y no podría hacer nada. 
En ese instante, mi perseguidor se paró, alzó su brazo hasta la altura de sus ojos y apretó el gatillo a la vez que cerré los míos... pero nada ocurrió. ¡Se había quedado sin balas!
Con rapidez, aproveché la oportunidad y le golpeé para huir.