Chaves

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"Andar y contar es mi oficio"

lunes, 15 de mayo de 2017

Algunas "Cartas imaginarias" de 1º de Bachillerato C


Carta a mi yo del futuro

Querida yo del futuro, espero que tengas el suficiente tiempo libre ahora mismo como para leer esta carta. ¿Cómo estás? Habrán pasado muchos años, y probablemente seas muy diferente a como soy ahora, aunque nuestra esencia será la misma.
Ahora mismo me pregunto muchas cosas sobre lo que serás, sobre como habrás evolucionado, qué habrás aprendido, cuántas cosas habrás hecho. También espero muchas cosas de ti y por lo tanto de mí que no sé si habrás cumplido, o si se habrán quedado en el olvido. Como no te acordarás de todos los pensamientos que rondan en mi cabeza ahora mismo, te los dejo por escrito para que el día que lo leas, recuerdes de dónde vienes. 
Tengo 16 años y estoy deseando cumplir 17, es lo que tiene nacer a finales de año, seguro que te acuerdas de tus ansias por no parecer tener un año menos. Aunque probablemente eso se te haya pasado y ahora te encante tener un año menos. Me pregunto qué carrera habrás escogido finalmente, ¿serás pediatra y curarás a los niños que tanto te gustan? ¿estarás investigando la cura contra el cáncer? ¿o habrás elegido otra cosa totalmente diferente a lo que me planteo ahora mismo? 
Otra de nuestras pasiones, el baile, ¿volviste algún año a bailar? O puede que te hayas decantado por la música y el canto. Siempre quisimos desde que éramos pequeñas triunfar en algo artístico, ¿o no recuerdas cuando bailábamos delante de todos sin ninguna inseguridad creyendo que lo hacíamos perfecto? ¿o cuándo cantábamos sin pensar en lo que dirían los demás? Quizás recuerdes esa canción que escribimos con 7 años. Después fuimos creciendo y los miedos se apoderaron de nosotras. 
Ahora mismo espero algo de la vida, dime que has dejado de esperar y has hecho todo lo que has querido, dime que no has dejado que los demás influyan en tus decisiones. Dime que te rodeas de gente buena, que por fin has encontrado a ese alguien por el que no dudarías ni un instante, porque ya sabes lo indecisa que soy para todo, ¿o no te acuerdas? 
Tengo otra pregunta muy importante, ¿eres quién quieres ser? Porque lo demás es completamente irrelevante al lado de lo que me interesa, ¿eres feliz? Espero que así lo sea, quizás tenga muchas expectativas en ti, pero quiero que recuerdes que esas mismas eran las que te pensabas cuando tenías 16 años y toda una vida por delante, confío en mí y en ti, y sé que lo habrás conseguido.

Elena Torres



A mi yo del futuro

Hola Alonso,

Te escribo para que sepas que pienso  sobre mi futuro, y tal vez, acierte. Para eso necesito que prestes un poco de tu atención en mi carta.

Como ya bien sabrás, el abuelo Nica, nació en el norte de España y tuvo que venir a vivir a Sevilla por temas de trabajo, lo normal en la época. Bueno, el abuelo conoció a la abuela en una cafetería de carretera, y con un poco de suerte nació Mama. Más tarde, ella conoció a Rafael, el cual venía de Córdoba ya que le destinaron aquí en Sevilla para trabajar. Finalmente aparecí yo en esta historia. Sabemos como comenzó todo, pero yo no conozco como sigue nuestra historia, tal vez tu sí.

Tengo un par de dudas en este momento, quizás tú puedas ayudarme. Me pregunto si finalmente habré podido alcanzar esa carrera universitaria tan deseada desde chico, o si con el tiempo, las cosas hayan cambiado, o incluso yo haya cambiado con las cosas.

Mi única duda sobre mi futuro, tal vez no tan importante para ti, pero, ¿merece la pena ilusionarme sobre mi futura vida?
Desde siempre me han pintado la vida de tal manera que la niñez siempre es mejor que cuando somos adultos pero yo quiero pensar que eso no es verdad. Yo quiero pensar que eso es una falsa, y que mi yo del futuro sea capaz de valorar esas pequeñas cosas que ahora tengo pero que algún día perderé.

No quiero que respondas, solo quiero que me recuerdes.

Alonso.

Alonso Pérez

Blog de LCL  


La cápsula del tiempo


 He de decir que siempre me ha fascinado la historia porque hasta de un árbol se puede contar algo; ya sea uno recién plantado o de mil años, todo tiene un pasado.
Cuando era pequeño siempre le preguntaba a mi abuelo que de dónde venimos, que cómo hemos llegado hasta aquí, y le pedía que me enseñara fotos de cuando él era joven.
Él siempre me contaba una de sus muchas historias, como la de mi bisabuelo, un soldado francés que tras la guerra vino a España buscando una vida mejor; o sobre cómo conoció al amor de su vida, mi abuela, o el nacimiento de su primera hija, mi madre.

Por eso cada vez estoy más  convencido de que debo dejar algo de mi pasado, por si alguien se pregunta como fui yo, al igual que yo me he preguntado como eran otros; y esa es la única razón por la cual he decidido dejar esta cápsula del tiempo junto  con esta carta que explica el significado de cada una de los objetos que contiene.

En primer lugar, el objeto que con el que más me identifico es mi camiseta de baloncesto favorita y, no solo porque es mi deporte preferido y es la de uno de mis ídolos, sino porque fue el primer regalo que me hizo mi primera novia, se trata de la persona que más me ha marcado desde muy joven.
En segundo lugar mi corbata favorita, un regalo de mi abuelo cuando tenía doce años, y ésta se convierte en un objeto tan especial porque en mi familia se dice que una vez que llevas corbata  empiezas a dejar la niñez para dar paso a la edad adulta.

A continuación está el primer dibujo que me hizo mi hermano cuando éste tan solo tenía tres años, se trata  del dibujo de nuestra familia, y en el mismo  se ve reflejado desde la inocencia de mi hermano pequeño el vínculo que tenemos, a mi me retrató como un chaval fuerte y muy alto y con mi balón.
No quiero dejar en el olvido a  mi balón de baloncesto firmado por todo mi antiguo equipo, para mi este balón es como si tuviera  vida y cuando lo miro todavía puedo escuchar nuestro grito de guerra antes y durante los partidos a la señal de nuestro  entrenador.

Por ultimo, no podía faltar en esta maravillosa vuelta al pasado  mi armónica, el objeto con el que posiblemente más tiempo haya pasado, desde mis primeras notas agudas y chirriantes, que todo el mundo se espantaba de oír,  hasta  las primeras canciones que con el tiempo he conseguido aprender gracias a muchas horas de entrenamiento.

Jose Alejandro Martínez 

Blog de LCL 

Fotografía: Marta Gil

Queridos padres:

Escribo esta carta con motivo de agradecimiento, ya que, si todo ha salido correctamente, habré decidido la carrera en la cual continuaré mis estudios, dentro de poco más de un año. El incontable apoyo que he recibido por vuestra parte me ha ayudado considerablemente a esforzarme cada vez más.
Considero imprescindible el apoyo familiar en estos casos, y más aún si ambos son/han sido profesores, ya que conocen más que de sobra el tema. El hecho de estimular las ganas de aprender a alguien desde pequeño, influye en la posterior actitud frente a los estudios que adoptará conforme crezca. Por ello, pienso que habéis conseguido este objetivo.
Aún quedan varios años de estudio, en los que pienso “mejorar” aún más, por decirlo de alguna forma.
Espero haceros sentir orgullosos de mí en un futuro no muy lejano.

Un fuerte abrazo

Miguel Ángel

Miguel Ángel López



 

miércoles, 10 de mayo de 2017

El fuego de la memoria: relatos de 1º de Bachillerato C


SOÑADORA
Una brisa nocturna en plena noche de verano,
sonaban los niños jugando, los adultos hablando,
a las afueras de la ciudad, bajo un cielo estrellado.
Mis pensamientos fueron muy lejos de allí,
en el mismo lugar situados, pero en otro tiempo,
donde mi infancia aún no había terminado,
donde ansiaba crecer y convertirme en todo lo que había soñado.
Veo el mismo cielo que miraba aquel día
y sigo siendo la misma soñadora, 
queriendo alcanzar una estrella lejana.

Elena Torres 

Blog de LCL: "El poder de las palabras"


Primavera

Como cada año el invierno ya se ha ido, y odio que vuelva la primavera, realmente lo odio.
Cada vez que salgo a la calle el aroma a rosas y margaritas baila con mis recuerdos, haciendome sentir débil y perdida, también odio sentirme asi. No ha sido mi intención recordarte, por favor creéme, pero el corazón a veces juega malas pasada y te hace dar vueltas.
Contigo aprendí que no hace falta ser un naufrago para sentirse perdida y con ansias de ser encontrada, aprendí que el amor es solo una fase y que podría considerarse irreal, como nosotras. Preferimos alejarnos, porque como cada primavera, las flores algún dia se marchitarán y no queríamos ver eso, porque era mejor ocultarse de la cruel realidad.
Ya no se lo que es mejor para mi, y desearía borrarte de mi mente, porque al parecer mis cinco sentidos están guerra contra mi alma y siento que me destruyo cada vez que pienso en tu pelo, moviendose al son del viento, siendo libre entre barrotes. Siento que me destruyo porque desde que te fuiste vivo y no vivo a la vez, siendo amiga del tiempo y haciendo tratos con él para que me destruya mi memoria, aun sabiendo que tu no te irás con ella, porque vives en la primavera, y en ese olor a violetas recien florecidas, vives en el sonido de los pájaros y en el sabor del helado de turrón, vives en todos lados pero nunca viviste al lado mia y eso es lo que más me duele.
Como cada año la primavera ya se ha ido, y odio que vuelva el invierno, realmente lo odio, porque se que tendré que esperarte un año más, pero, ¿Qué es un año en toda una eternidad?

Raquel García

Blog de LCL: "Zombies eat brains, you´re safe" 


Mi detonante sensorial


 Un miércoles cualquiera, cruzando una gran avenida, una moto a velocidades estratosféricas me paso a escasos centímetros de mi piel. En milésimas de segundo mi cerebro me recordó ese 28 de octubre de 2013 donde perdí a un amigo en situaciones similares en la carretera.
¿Por qué mi mente tardo tan poco en recordar ese día ?
Tal vez fue un aviso de ir con más prudencia o quizás me recordó que todavía no lo he superado. Dos dudas, una sola respuesta.

Alonso Pérez

Blog de LCL: IES Chaves Nogales


 Me encontraba, por aquel entonces, sentada con las piernas cruzadas en aquella especie de invernadero; observaba a los invitados danzando alrededor de la pista de baile. Sujetaba un triste vaso con refresco, y pensaba en mis cosas sin prestar especial atención, cuando unos nuevos acordes sonaron en los altavoces. Fito y los Fitipaldis comenzaron a inundar la sala con su música, y yo me levanté, de forma inconsciente. Se me agolparon en la mente todos y cada uno de los recuerdos de mi infancia con aquella persona; tardes de parque, castillos de arena bajo el sol e innumerables veces escuchando esa pieza. Apenas nos encontrábamos un par de veces al año, pero cada vez que la melodía y yo nos encontrábamos, parecían muchas más.

Leire Pérez

Blog de LCL: Stay away from Juliet

El Fuego de la memoria: algunos microrrelatos de 1º de Bachillerato D

Hace unos días, cuando caminaba por una calle céntrica de la ciudad, percibí un fuerte aroma a pastas horneadas: una mezcla de masa de harina con anís y otros aditivos que no acierto a identificar, que procedían de un convento de clausura muy antiguo al que mi madre acude con cierta frecuencia a comprar sultanas, magdalenas y bollitos de leche, pero que en conjunto me trasladaron a esos primeros años de los que tengo conciencia de mi infancia, en esas mañanas luminosas de verano en nuestro pueblo. De repente, me vi subida en una bicicleta color malva con un canasto en el manillar con la que diariamente me desplazaba hacia el horno para comprar el pan y, a veces, algunas pastas típicas de allí que solía desmigar en el cuenco de leche. 
Ese olor a despertar ansiosa por asearme y subirme en la bici que tanto me gusta y transitar por las calles saludando a la gente que tan familiarmente me trata siempre que voy.
En definitiva, un olor a verano, naturaleza, libertad, familia y amistad.
Unos instantes, tan fuerte como un tornado, me envolvió sin darme cuenta y me llevó cientos de kilómetros hasta el lugar que alberga mis más entrañables recuerdos.



               

Observo los árboles que vamos dejando atrás mientras mi padre acelera el coche para conseguir pasar el semáforo. No presto atención a sus comentarios sobre lo que supuestamente tengo que hacer una vez que lleguemos a casa, al igual que tampoco estoy concentrada en el ruidito que hace el móvil de mi hermano cada vez que le llega un nuevo mensaje, o en los maullidos de mi gata que está cansada después de tanto viajar. Estoy inmersa en mis pensamientos cuando, de repente, en la radio comienza a sonar una de mis canciones favoritas. 


Poco a poco, el coche comienza a desaparecer ante mis ojos, y pronto me encuentro entre un montón de gente con ilusión en los ojos. Todos miran fijamente el escenario, el trailer ha terminado hace poco y las luces menguan mientras los primeros acordes comienzan a sonar. En el momento en el que los veo, mis ojos se humedecen y comienzo a cantar. La piel se me eriza mientras muevo la cabeza al ritmo de la música, y el pulso se me acelera al darme cuenta de que estoy cumpliendo uno de mis sueños. Doy comienzo a un movimiento de caderas suave, mientras saco el móvil para...


- Alba, ¿puedes escucharme de una vez? 

Y tal como me he ido, vuelvo a la realidad gracias al reproche de mi padre. Ya no queda nada de aquella tarde de verano, solo un escalofrío que me recorre de pies a cabeza y una memoria que juro no olvidar. 



Me encontraba desolado. Parecía como si mi corazón estuviese siendo comprimido, como si una manada entera de rinocerontes estuvieran corriendo por encima de él. Sentía una gran acumulación de sentimientos totalmente contrarios que no se ni cómo describir. Pero ya había sucedido, ya no había vuelta atrás. Me encontraba volviendo a llorar por él, cosa de la que no me siento orgulloso. Todo esto simplemente por su olor. Este había invadido mi cuarto, y mis emociones. Su olor era irreconocible; esa mezcla de mi colonia favorita de Adidas, mezclada con el olor a tabaco y sudor. A mi mente se vino la ultima vez que le vi, nuestro último momento juntos.
Me encontraba en mi cafetería favorita esperándole, en la mesa donde siempre nos sentábamos. Junto a la ventana. Le vi entrar por la puerta. Desde el momento en le que simplemente miró para ver si estaba allí y se acercó cabizbajo, noté que algo no iba bien. Se sentó y me contó lo que le pasaba. Realmente, estaba rompiendo conmigo. Al parecer, tras tanto yo alentarle de que le contase a su padre que estaba con un chico, lo había hecho. El no se lo había tomado bien. No lo aceptaba. Salió del local y allí me quedé yo, tomándome el resto de mi cappuccino. Sintiendo la misma mezcla de emociones que siento ahora mismo.





Mi abuelo tenía una pequeña panadería en la cual preparaba todo tipo de bollos sabrosos. Los panes que el hacía con sus manos podían hacer el día perfecto para cualquier persona con sentido del gusto, eran crujientes, tenían una forma perfecta y tenían un regusto que los diferenciaban de las demás panaderías del pueblo.

Cada fin de semana me dejaba ir a su panadería para probar sus últimas creaciones, una de ellas fue el intento de crear un cisne hecho de pan. Al final le fue imposible crear esa forma pero después de comerlo no me importaba en absoluto. Allí fue donde pasé los mejores momentos de mi vida, y mira que no estaba interesado en la bollería, pero creo que eso se debía a que pasaba el rato con mi abuelo. Al final del día siempre me regalaba montones de panes para comérmelos en mi casa.

Iba sin falta todos los domingos, y creo que por esa razón aprendí a como elaborar pan de manera indirecta. Era todo perfecto, hasta que de repente mi abuelo dejó de aparecer en la panadería. Para finalmente enterarme de algo que sabía que pasaría pero que nunca esperaría. En ese momento entendí que el pan de mi abuelo podía alegrarte la vida pero no evitar perderla.

Ese mismo día, un año después, decidí visitar la panadería, la cual iba a ser propiedad de otra empresa, para hornear el último pan. Lo hice casi tan bien como lo hacía mi abuelo, pero al momento de comerlo noté que ese bollo era especial, fue el primer pan que me hacía llorar mientras recordaba los buenos momentos con mi abuelo.

Carlos lópez 

Blog de LCL: "El blog de Carlos López" 

 

Por muchas causas, yo he tenido que huir de mi país y vivir en otro. Ha sido largo mi viaje por todos los paíes en los que he estado y todavía me esperan más aventuras por vivir en mi camino. 
Al principio, me parecía muy difícil convivir con las nuevas condiciones de vida, pero a pesar de todo, lo más importante de los momentos difíciles es madurarse, y darse cuenta de que la vida está llena de dificultades. Pienso así, porque los jóvenes tendemos a pensar que la vida es perder el tiempo, jugar y pasarlo bien, mientras es una cosa totalmente diferente. Eso sí, no hay que ser todo el tiempo serio, sino que se puede pasarlo bien pero con límites. 
Como todas las personnas que viven fuera de su país, a veces me encariño y me entran ganas de visitar a mi país y a mis amigos. Lo que más me vuelve cariñoso son los medios de comunicación por los cuales hablo con mis amigos, veo sus fotos, etc. Cada vez que veo las fotos de mis compañeros de clase en las redes sociales me late más rápido el corazón. Ese sentimiento al ver que mis compañeros siguen allí, y recordar todas las risas, las conversaciones, los exámenes, las clases y todo lo que hacíamos para divertirnos, es irresistible. Pero aún hay más recuerdos que yo destaco por haber formado una parte importante de mi juventud. Sin embargo uno de estos recuerdos es el día de recibir mis notas del primer año.
Era un día duro en todos los sentidos; acabábamos de volver de un viaje de la familia, del que se suponía que íbamos a disfrutar después de haberse acabado los exámenes finales. Un viaje en el que todo el mundo lo pasó bien, menos yo. En cada minuto me preguntaba: ¿voy a abrobar?. Ésta fue la primera causa por la que me sentía como un inútil. Mis padres me querían comprar un regalo, y yo reaccioné diciendo que no, por sentir que no me lo merecía. Después de un largo viaje, llegó el día. Mi corazón estaba latiendo a mil, esperando a que llegara la hora, y por fin, llegué a mi instituto y me entregaron las notas. Saber que había aprobado fue un alivio para mí. En cambio, mis padres estaban enfadados, porque las notas no les parecieron satisfactorias. Era un tiempo muy difícil, pero al fin y al cabo, todo se acabó, y empezó un nuevo rollo, y así sucesivamente. 

Todos estos recuerdos nos hacen pensar de nuevo en lo que podríamos haber hecho. Nos conducen a un mundo totalmente distinto en el que nos gozamos de todos estos eventos, tanto buenos como malos, siendo unos sentimientos transmitidos que a su vez, nos hacen entender que nunca se volverán a repetir esos momentos importantes en nuestra vida

 Aziz Al Shekh

Blog de LCL: Blog de LCL de Aziz


lunes, 27 de marzo de 2017

El Fuego de la Memoria


El cerebro guarda cientos de historias, sabores, olores, sonidos… que de repente nos sorprenden y trasladan a otro momento. El olfato es el sentido más evocador porque tiene conexión directa con el almacén de la memoria.
 
    MUY pronto, abrumado por el triste día que había pasado y por la perspectiva de otro tan melancólico por venir, me llevé a los labios una cucharada de té en el que había echado un trozo de magdalena. Pero en el mismo instante en que aquel trago con las migas del bollo tocó mi paladar, me estremecí, fija mi atención en algo extraordinario que ocurría en mi interior. Un placer delicioso me invadió, me aisló, sin noción de lo que lo causaba (…)”. … Sin noción de lo que lo causaba. Un placer sin consciencia, despertado por la memoria de un sabor, de un olor que lo trasladó súbita e inesperadamente a los veranos de su infancia.
 Este es solo un ejemplo de los muchos que encontramos en la obra de Marcel Proust En busca del tiempo perdido. Sabores y olores que despiertan sensaciones seguidas de emociones, recuerdos, sentimientos y afectos. ¿Dónde estaban aquellos recuerdos si jamás habían revivido hasta aquel instante?
 Proust no era un científico sino un escritor con una sensibilidad extraordinaria, un pintor de sensaciones que supo adivinar cómo funcionaba la mente antes de que la biotecnología, la neurociencia e intelectos privilegiados como el suyo pudieran demostrar que así, efectivamente, parece ser como trabaja.
¡Y ahora te toca a ti! En este nuevo proyecto de Creatividad literaria te proponemos que redactes un breve relato en el que un elemento sensorial sea el desencadentante de un recuerdo, que sirva como materia para tu narración. Es decir, debes pensar en algún momento en el que un olor, un color, el tacto, el sabor, un sonido, esté presente. Se trata de acudir a un recuerdo que relaciones con un sentido e inventar una situación en el presente que de paso a esa situación.
El microrrelato que figura en esta entrada pertenece a Antonio J. Álvarez, `profesor de Lengua Castellana y Literatura y primer premio de "Sendero del Agua" 2016

miércoles, 22 de febrero de 2017